Un soldado de la 101st Light Anti-Aircraft Regiment se prepara para el Día D leyendo un manual sobre Francia cerca de Portsmouth el 29 de Mayo de 1944.© IWM (H 38831)

Charla con Ricardo Artola sobre «Instrucciones»

Coincidiendo con el 70 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial Kailas Editorial ha publicado en primicia para nuestro país la impresionante colección «Instrucciones«, serie de panfletos publicados durante la guerra por varios departamentos aliados para preparar a sus tropas para la vida en un país diferente al suyo. Ricardo Artola, director editorial de Kailas Editorial y responsable de «Instrucciones«, nos revela cómo ha sido el proceso de edición de ésta nueva serie de libros sobre la Segunda Guerra Mundial.

¿Se han respetado los libros originales página por página o se han tenido que cambiar algunas cosas por educación?
En absoluto hemos cambiado nada, al menos respecto a los libros que recibimos y que nos vendieron como facsimilares. Creo, precisamente, que una de las gracias del libro es respetar punto por punto su contenido y no pretender actualizarlo o pasarlo por el filtro de lo politicamente correcto.

¿Ha sido difícil encontrar las fuentes para la edición de «Instrucciones»?
El libro sobre los soldados estadounidenses en Gran Bretaña estaba en mi biblioteca personal y lo exhumé en busca de algún libro que tuviera sentido publicar coincidiendo con el aniversario del final de la guerra. A partir de la búsqueda de los propietarios de los derechos descubrí los otros dos que también he publicado: soldados británicos, tanto en Francia como en Alemania en 1944.

¿Cree que los valores sociales que se intentaba inculcar a los soldados aliados están pasados de moda o que deberían reivindicarse hoy en día?
Yo creo que algunos son valores que habría que recuperar porque son universales y en parte o en todo se han perdido. Decirle a un soldado estadounidense que en Inglaterra no existía discriminación racial y que por tanto podía encontrarse con otro soldado de su mismo ejército, pero negro, y que éste se podía sentar a su lado en el metro sin que pudiera decir o hacer nada, me parece maravilloso. Casi se podría decir que el movimiento por los derechos civiles empezó veinte años antes con este libro.

¿Qué es lo más gracioso que ha encontrado en «Instrucciones»?
Quizá me quedaría con la frase que destacamos en la contra del volumen sobre Francia y que dice así: «…Si se te ocurre pensar que la primera chica bonita francesa que te sonría tiene intención de bailarte el cancán o de llevarte a la cama corres el riesgo de meterte en serios problemas, y de poner en jaque nuestras relaciones con los franceses». Pero hay muchas en los libros, especialmente en los dos primeros (Gran Bretaña y Francia). El de Alemania, lógicamente tiene otro tono puesto que se trataba de un país ocupado y, aparte de vencerlos, tampoco se trataba de humillarlos.

¿Qué hubiera querido añadir a ésas instrucciones de haber sido en la ww2 un escritor contratado por el ejército aliado para la escritura de ésos manuales?
Como soy editor y amo los libros seguramente mi añadido hubiera sido un decálogo de los libros que hay que leer para entender Francia o Gran Bretaña o Alemania.

¿Prevée editar otro tipo de «Instrucciones», como los manuales alemanes de bombas volantes V-1 o diccionarios aliados de combate?
Por lo que he podido investigar los tres títulos que publica Kailas ahora son los mejores que hay en el mercado. De todas maneras siempre estoy abierto a descubrir títulos interesantes y con relevancia por distintos motivos.

La Segunda Guerra Mundial es un período que despierta muchas pasiones. Con la edición de «Instrucciones» regresa a la ww2. ¿De dónde viene su pasión por éste período?
Supongo que mi pasión por el tema viene del deseo de entender algunos de los acontecimientos que tuvieron lugar durante la propia guerra y que, ya de pequeño, intuía que estaban en el origen de muchas de las cosas que somos los ciudadanos «contemporáneos». Uno de esos acontecimientos que me «golpeó» especialmente desde muy pronto y que quería entender era el Holocausto.

¿Cómo cree que es la mejor forma de enseñar Historia a las nuevas generaciones?
Creo que libros como estos que publicamos ahora sería una forma original y muy curiosa de enseñar historia. En esta rama del saber siempre hay que ir a las fuentes, aunque a veces aceptemos que otros las interpreten por nosotros. Pienso que un joven poco dado a la historia, tal y como se pueda estar enseñando, se sentirá atraído naturalmente por libros como estos que nos ocupan. Y no es publicidad.

Para terminar una pregunta que siempre hacemos a todos nuestros invitados. ¿A qué personaje de la ww2 le hubiera gustado conocer en persona?
Supongo que me corresponde buscar una respuesta original. Por supuesto me imagino que haber cenado con Churchill, y fumarnos unos puros después, debía ser una delicia porque era un tipo ingenioso y divertido. Sin embargo me gustaría ver por una cerradura (pero no estar allí) al general Chiukov, al mando del 62º Ejército del Ejército Rojo en Stalingrado. Ese hombre que nunca abandonó la orilla izquierda del Volga, contra todo pronóstico.

Muchas gracias por todo y hasta pronto.

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