Un día en la vida de una británica de 1941

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¡Llega un nuevo día a la capital del Imperio! La señora Olive Day se despierta puntualmente a las 07:00 de la mañana en su hogar de Drayton Gardens, en South Kensington. Junto a ella, sobre la mesita de noche, reposa su indispensable máscara de gas, una linterna y un buen libro por si hubiese sido necesario correr al refugio antiaéreo en mitad de la noche. ¡Arriba, dormilona, que hay un país que levantar!

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Hacer la cama es una de las primeras tareas de la mañana, y aunque sencilla, es siempre una de las más tediosas. La habitación de la señora Day se encuentra ahora en la planta baja. A causa de las «visitas nocturnas» de la aviación enemiga, las plantas superiores de la casa han quedado… excesivamente ventiladas y ya no se utilizan.

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Aún en zapatillas, sale presurosa a recoger su botella de leche y el periódico matutino a los escalones del sótano. Los grandes cubos reglamentarios que hay en lo alto contienen agua y arena, listos para sofocar cualquier pequeño incendio que hubieran provocado las bombas germanas. ¡Nuestra señora Day sí puede decir eso de «de esta agua no beberé»!

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Nada mejor que un buen té con tostadas para empezar el día con el espíritu inquebrantable. La señora Day disfruta de su desayuno en el comedor mientras repasa las últimas noticias del frente. Tras ella, aún son evidentes los recuerdos del último bombardeo: los cristales rotos han sido sustituidos con eficacia por paneles de madera, y a los vidrios supervivientes se les ha aplicado cinta adhesiva de forma entrelazada para impedir que estallen en mil pedazos. El peligro acecha, pero el té no espera.

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Antes de marchar al trabajo, la señora Day se dedica a sus labores. Sobre su cabeza, es bien visible el recuerdo que dejó el enemigo cuando un enorme trozo de yeso se desprendió del techo. Esperamos sinceramente que a nadie le pillase debajo.

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Con gran habilidad y presteza, enrolla la alfombrilla de las escaleras. En su particular guerra contra el fuego de las bombas incendiarias, nuestra protagonista ya había retirado las alfombras principales para colocar prácticos tablones de amianto en el suelo. Detrás de ella, la ventana luce de nuevo ese moderno diseño de paneles y cinta protectora.

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Estos recios tablones de amianto son la mejor defensa del hogar: impedirán que el fuego provocado por las bombas se propague a otras habitaciones. ¡Precaución ante todo!

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¡Cielos benditos! ¿Qué tenemos aquí? Parece que una bomba incendiaria decidió saltarse la puerta principal y atravesar directamente el techo de la señora Day. Nótense las evidentes marcas de quemaduras alrededor del agujero.

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El desagradable artefacto también provocó un pequeño cráter y un fuego que, afortunadamente, pudo ser controlado a tiempo. Esta parte de la casa carecía de las placas protectoras en el suelo. ¡Lección aprendida, señora Day!

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De vuelta en el comedor, Mrs. Day limpia con esmero la parrilla de la chimenea. Separa metódicamente la escoria de la ceniza; de este modo, la escoria alimentará de nuevo el fuego y la ceniza servirá de excelente abono para el jardín trasero. ¡Así se hace, señora Day, aprovechando cada recurso para la victoria!

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La preparación es la clave del éxito, y la señora Day lo sabe muy bien. Aquí la vemos acondicionando la cama en el refugio antiaéreo de su sótano, por si el enemigo decide amenizar la noche. ¡Hay que admitir que esa litera parece de lo más confortable!

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En el exterior, la señora Day separa disciplinadamente el cartón de los envases de hojalata. Estos materiales son vitales para alimentar la maquinaria bélica de la nación, y su reciclaje es un paso más hacia el triunfo definitivo.

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Mientras sacude con energía el plumero por una de las ventanas traseras, comprobamos de nuevo los efectos de las bombas enemigas. Todos los marcos están rotos, cubiertos por madera o reforzados con la ya familiar cinta adhesiva. ¡Definitivamente, son tiempos duros para ser una ventana en Londres!

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Aún es pronto. La señora Day y su vecina asisten a su instrucción en el manejo de la manguera para combatir incendios. Mientras un oficial las supervisa atentamente, la señora Day bombea el agua y su compañera domina la manguera con pulso firme.

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Tras un almuerzo ligero, la señora Day acude a hacer su compra semanal a King’s Road. A su paso, mujeres con cochecitos y un apuesto oficial de la RAF hacen cola frente a una tienda de muebles de segunda mano. Sobre sus cabezas, asoma el siempre tranquilizador cartel del Puesto de Primeros Auxilios.

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¡Primera parada! La señora Day escudriña el género disponible esta semana. No son tiempos para paladares exquisitos, ni mucho menos para acaparar productos. El buen ciudadano solo compra lo que necesita estrictamente.

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La señora Day va perfectamente equipada. Junto a su bolso y su cesta de mimbre, luce el indispensable estuche de su máscara de gas, que gracias a un práctico compartimento, hace las veces de elegante bolso de mano. ¡La moda no está reñida con la supervivencia!

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El dependiente sella rigurosamente la cartilla de racionamiento de nuestra ama de casa tras despachar su ración de té, azúcar, margarina, grasa de cocinar, bacon y la indispensable «mantequilla nacional».

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Tras recoger su modesta cuota de carne en la carnicería, emprende el camino de vuelta. El escaparate del local es nuevo, cortesía de las explosiones de la última semana. Un póster oficial nos recuerda: «Ayuda a ganar la guerra en el Frente de la Cocina. Sobre todo, evita malgastar». La señora Day es una patriota y ha hecho una compra verdaderamente inteligente.

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¡Es hora de fichar en la oficina! En mitad de una calle que muestra las cicatrices de los ataques enemigos, la señora Day salta ágilmente al autobús rojo que la llevará a su puesto…

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…con la inestimable ayuda de la cobradora del transporte público. ¡En esta carrera contra el tiempo todos empujan, y el gran premio es llegar sano y salvo a trabajar!

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La señora Day presta sus servicios en una Organización del esfuerzo de guerra. De lunes a viernes, de 10:00 a 18:00, y los sábados como hoy hasta las 14:00 horas. Sus archivos la mantienen ocupada, y si la Nación lo exige, volverá a su puesto el domingo. ¡La guerra no sabe de festivos!

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De regreso al hogar, la recibe efusivamente su «Pequeño», el querido tercer miembro de la familia. Del cuello del minino cuelga orgullosa la placa de la NARPAC (el Comité Nacional de Precauciones para Animales en Ataques Aéreos). Estos abnegados voluntarios se aseguran de que, si una mascota huye asustada o se pierde durante el apagón, regrese sana y salva a su hogar.

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Pronto será la hora de cenar. La señora Day opta por preparar su comida en el horno, una inteligente medida para ahorrar el valioso combustible nacional.

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¡Vaya, eso tiene un aspecto realmente apetitoso, señora Day! ¡Y seguro que sabe aún mejor!

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Pero hoy no es un día cualquiera en Drayton Gardens. La señora Day prepara una cuidada mesa para dos y coloca un bonito jarrón floral. ¡Cielos, casi lo olvidamos! ¡Hoy regresa a casa de permiso su marido, el Teniente naval Kenneth Day!

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Cae la noche y Mrs. Day corre con esmero las cortinas de la planta baja. ¡Regla de oro: ni un solo haz de luz debe escapar para guiar a los bombarderos enemigos! Un ataque reciente destrozó los cristales, obligándola a colgar una opaca tela de cuadros en los marcos vacíos. Su «Pequeño» la observa desde la cama. ¡Vamos, jovencito, échale una pata!

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Mientras la cena se hace lentamente, la señora Day se acomoda en la cama con la edición vespertina del periódico y sus agujas de tejer. Acompañada por su gato, avanza en la confección de un cálido pasamontañas para la Marina. Un momento… ¿qué ha sido ese ruido en la puerta?

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¡Es su marido! La señora Day corre gozosa a abrazar al Teniente en las escaleras de su hogar en South Kensington. Su merecida velada nocturna está a punto de empezar, pero nuestro día acompañando a un ama de casa modelo acaba aquí. ¡Deseamos una muy buena noche al señor y la señora Day!

About Víctor Baldoví

Víctor Baldoví es guionista, escritor y divulgador de la Segunda Guerra Mundial. Con más de 20 años documentando la WW2, ha publicado cinco libros, dos de ficción y tres de no ficción. Gestiona ww2freak desde 2005, una de las webs de referencia en español sobre la Segunda Guerra Mundial.

2 comments

  1. Gracias a vosotros por pasaros por aquí. Y felicidades por vuestra revista!!

  2. Gracias por este interesante artículo.
    En la revista Desde el Sótano hemos compartido este enlace para que nuestros lectores, jugadores del juego de rol «Comandos de Guerra», también puedan disfrutarlo.

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