La intimidad de Eva Braun en el Berghof siempre ha sido objeto de especulación. Sin embargo, su verdadero amor felino no era de carne y hueso. A diferencia de sus famosas perras Scottish Terrier, Negus y Stasi, que corrían libremente por el nido del águila, los gustos felinos de la compañera del Führer eran mucho más discretos (y afelpados).


Fotografías: Stukas Over Stalingrad, WW2InColor