El 25 de Febrero 1985, dos agricultores que trabajaban en sus parcelas cerca de la ciudad costera de Royan, en la región francesa de Nueva Aquitania, presenciaron una escena digna de una película de ciencia ficción. Un objeto envuelto en llamas rasgó el cielo y se estrelló violentamente contra el campo a menos de cincuenta metros de donde se encontraban. Al acercarse con cautela, descubrieron un extraño cilindro metálico aún humeante incrustado en la tierra. Asustados, corrieron a llamar a las autoridades. Acababa de nacer el misterio del «cilindro de Royan».
El GEPAN entra en escena
Dada la naturaleza inexplicable del incidente, se alertó inmediatamente al GEPAN (Groupe d’Études et d’Informations sur les Phénomènes Aérospatiaux Non-identifiés), la agencia oficial del gobierno francés encargada de investigar ovnis y anomalías aéreas. Sus agentes acordonaron el área, fotografiaron el lugar del impacto, custodiaron el objeto y tomaron declaración a los testigos.
La primera hipótesis apuntaba a la aviación militar. Se solicitaron de urgencia los planes de vuelo de las bases aéreas cercanas de Rochefort, Cognac y Cazaux por si el cilindro era parte del fuselaje desprendido de algún caza de combate. Sin embargo, el misterioso objeto no coincidía con ninguna descripción técnica de la aeronáutica francesa ni extranjera.
La segunda hipótesis miraba más arriba: el espacio. El Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial (NORAD) informó a Francia de que, justo el día en que el objeto cayó sobre Royan, estaba prevista la reentrada en la atmósfera de uno de los propulsores del satélite soviético Cosmos. Parecía un caso cerrado. El GEPAN dictaminó en un principio que el misterioso cilindro era, simplemente, chatarra espacial rusa.
La verdad sale a la luz: el fantasma del Tercer Reich
Los análisis metalúrgicos posteriores del objeto arrojaron unos resultados que hicieron añicos la teoría del satélite soviético. El cilindro no procedía de la órbita terrestre. El metal había estado sumergido en agua durante décadas. Y al limpiar la superficie metálica aparecieron marcas de identificación que les dejaron con la boca abierta. Pertenecía al ejército alemán del III Reich. El supuesto OVNI no era soviético ni alienígena. Era nazi.
Especialistas en armamento de la Segunda Guerra Mundial analizaron la pieza y no tardaron en resolver el enigma. El extraño cilindro era en realidad parte de un Nebelwerfer 41, el temible y ruidoso lanzacohetes múltiple alemán inmortalizado en juegos como Call of Duty 2: Big Red One o Medal of Honor Spearhead.
El aullido que producían estos cohetes al acercarse era tan alto que los soldados aliados los bautizaron como Moaning Minnies o Screaming Meemies (mimis/minies aulladoras).
¿Cómo llegó un cohete de 1944 al cielo de 1985?
El GEPAN reconstruyó los movimientos de la Wehrmacht en la región de Royan, una de las últimas y más asediadas bolsas de resistencia alemana en Francia durante la guerra, y documentaron una práctica que solían utilizar bastante a menudo: ante el inminente avance aliado, muchas unidades alemanas arrojaban su armamento pesado y su munición a los pantanos para que el enemigo no lo capturara.
Basándose en la trayectoria de caída del objeto, los ingenieros del GEPAN calcularon que el cilindro provenía de apenas 3.500 metros del lugar del impacto. Su origen exacto estaba en pleno pantano. Cuarenta años después de haber sido arrojado al fango, los compuestos químicos de uno de los proyectiles del Nebelwerfer se habían vuelto inestables. Una explosión espontánea bajo el agua propulsó el cilindro fuera del pantano hasta caer envuelto en llamas en el campo de los agricultores franceses.
Tras determinar que el «aterrizaje extraterrestre» había sido, en realidad, el último disparo de un arma nazi medio siglo después del fin de la guerra, el GEPAN cerró el expediente en 1990. El misterio del «cilindro de Royan» quedó archivado, demostrando que a veces la historia de la Segunda Guerra Mundial es mucho más extraña que la ciencia ficción.
Para saber más
Este artículo contiene enlaces de afiliado de Amazon. Si realizas una compra, recibo una pequeña comisión sin coste adicional para ti.