Enric Marco el mentiroso

En la fotografía el ex-presidente de «Amical Mauthausen», Enric Marco, confiesa a Tele5 que durante 27 años ha estado mintiendo deliberadamente sobre su internamiento en el campo de concentración nazi de Flossenburg y afirma que en realidad no ha estado internado nunca en ningún campo de concentración. Invitado de honor en el campo de Mauthausen para conmemorar el 60º aniversario de la liberación del campo, tuvo que regresar de Austria cuando el 1 de Mayo se corroboraron las sospechas de fraude que recaían sobre él. La verdad ha salido a la luz gracias al esfuerzo del historiador Benito Bermejo quien estaba realizando un estudio sobre los deportados españoles en los campos de concentración alemanes.

He estado meditando mucho sobre la publicación de este post. Quería ver la reacción del señor Marco ante la revelación de su verdadero pasado pues todo el mundo merece ser escuchado y perdonado. Quería oír los motivos que tuvo para mentir sobre un pasado que nadie mereció tener, quería oír de él mismo si lo sentía y cómo evolucionaban los hechos. Y francamente, me he quedado de piedra.

El señor Marco no se arrepiente de lo que ha hecho, lo volvería a hacer he leído en una publicación escrita. Mintió porque «la gente me escuchaba más y mi trabajo divulgativo era más eficaz» y la mantuvo porque «parecía que me prestaban más atención y podía difundir mejor el sufrimiento de las muchas personas que pasaron por los campos de concentración«. Ante los medios de comunicación se ha presentado de manera chulesca y en ciertos momentos incluso amenazante según he visto en el programa de Ana Rosa Quintana en Tele5. A pesar de que el sr. Marco ha sido fulminantemente destituido de la presidencia de «Amical Mauthausen» y que la Generalitat de Catalunya le retirará la Creu de St. Jordi que le concedió en el 2001 ( el mismo Marco la ha devuelto por correo) no hay forma de compensar el daño infligido a los supervivientes españoles de la barbarie nazi y a la misma credibilidad de la memoria histórica. Enric Marco no debió mentir jamás sobre su condición de deportado pero el remedio ha sido peor que la enfermedad. Con 84 años (hay quien incluso duda de su edad) ha escrito un libro titulado «Memorias del Infierno», publicado en revistas, participado en cientos de actos conmemorativos y realizado incontables charlas en colegios y apariciones televisivas. Ha emocionado con sus historias y ha sido una brillante inspiración de lucha y resistencia para muchas personas pero el sueño se ha acabado. Todo lo que él había conseguido se ha desvanecido como por arte de magia y sólo resta un cansado hombrecillo que, excusa tras excusa, intenta que le volvamos a creer contando nuevas historias quién sabe si ciertas. En una época de resurgimientos fantasmales del pasado lo último que necesitaba la Humanidad era que surgiera un precedente de manipulación histórica. Hoy he leído en «El Periódico» que un segundo deportado puede también haber mentido sobre su pasado y se me ponen los pelos de punta al recordar una frase que dice que la Historia siempre la escriben los vencedores.

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