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Holocausto por balas

Un millón y medio de personas murieron en la llamada “Shoa por balas” según Patrick Debois, director de la organización Yahad-In-Unum que investiga la matanza de judíos y gitanos en países de Europa del Este durante la Segunda Guerra Mundial.

En rueda de prensa en Madrid, el sacerdote católico Debois reveló que comenzó las investigaciones hace siete años para devolver la dignidad a los judíos y gitanos masacrados y acabar con cualquier teoría negacionista de la masacre hebrea.

La investigación de Yahad-In Unum se centra en las masacres perpetradas por los Einsatzgruppen, escuadrones de la muerte que actuaban en los países del Este conquistados por el Reich y cuya tarea principal era “la aniquilación de los judíos, los gitanos y los comisarios políticos”, según declaró en los juicios de Nuremberg el General de las SS Erich von dem Bach-Zelewski.

Se podría decir que el “Holocausto por balas” es el precedente del genocidio llevado a cabo a gran escala en los campos de exterminio, cuando se estructuró la matanza de judíos y de otras etnias, ya que, según el sacerdote francés, la matanza de personas indefensas en su avance por el territorio europeo “desmoralizaba a las tropas”.

“Cuando los soviéticos comenzaron a liberar todos los pueblos ocupados, se creaba una comisión en cada localidad para esclarecer las matanzas que los nazis habían llevado a cabo”, explicó Debois, quien dijo que llegaron a escribirse más de 16 millones de documentos, muchos con las imágenes de las fosas.

Debois detalló que la investigación ha sido posible gracias a que, con la caída del muro de Berlín, los millones de documentos soviéticos han podido ser consultados, y que los testigos de las matanzas han querido hablar sobre lo que presenciaron. El sacerdote francés contó que las ejecuciones llevadas cabo por los Einsatzgruppen, algunas en colaboración con la Policía y los Ejércitos de los países conquistados, eran públicas y presenciadas por vecinos de los alrededores. Muchos habitantes de estas localidades eran obligados por los nazis a cavar las futuras tumbas de los ajusticiados, y a recoger la ropa y las pertenencias de las víctimas una vez que se producían los fusilamientos.

Un testigo directo

Yosip Patetski, un testigo de las matanzas, explicó que en Bibrka, el pueblo donde vivía en la región de Luiv, Ucrania, residían unos 5.000 judíos que se dedicaban al comercio antes de la invasión nazi.

“Una noche, vinieron a coger a mi padre, y como no estaba, me obligaron a salir de casa con una pala”, ha explicado Patetski, que en un primer momento no supo por qué le pidieron dicha herramienta. “La pala era para cavar una fosa, que más tarde supimos para qué era (…) Nos alejamos, nos escondimos detrás de unos árboles y vimos cómo les disparaban encima de la fosa, que duró entre una y dos horas”. Más tarde, “fueron obligados a ir al gueto, que estaba vacío, coger los muebles y los enseres e ir a un almacén”. Patetski no estuvo presente en el incendio provocado en dicho almacén, donde se había encerrado a cientos de judíos del municipio, pero que tuvo que sacar las cenizas de los asesinados.

El director del Centro de Investigación de Yahad-In Unum, Patrice Bensimon, que realiza viajes a los municipios investigados, explicó que la fosa que Patetski ayudó a cavar no estaba protegida y que los cadáveres  siguen ahí enterrados en la actualidad, “entre una carretera y un campo sin señalizar”.

El testigo ucraniano detalló que durante los hechos que presenció, “sólo tenía catorce años y no podía hacer nada”. “No sé cómo explicar dicho silencio”, añadió Patetski aunque sí que relató los acontecimientos a sus dos hijos cuando tuvieron edad suficiente.

Después de los alemanes vinieron los soviéticos y las matanzas se convirtieron en un tema tabú a nivel público. “No había nadie a quien pudieran preguntarles nada y no se tenía acceso a los archivos” explicó Patrick Debois. De hecho en algunos países de Europa occidental sigue siendo tabú hablar de las personas que colaboraron con los nazis, que el sacerdote católico achacó a “un silencio para lograr la reunificación del país” después de la guerra.

Yahad-In Unum ha conseguido contactar con 1.600 testigos de las matanzas, muchos de ellos gracias a la página web www.holocaustbybullets.com. En algunos casos, se han encontrado con cierta oposición por parte de algunos gobiernos, pero “la población de estas regiones quiere hablar” sobre lo sucedido, en palabras del presidente de la organización.

Fuente: Europa Press/Yahoo Noticias
Fuente fotográfica: HolocaustResearchProject

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