La vida de una adolescente de las juventudes hitlerianas que en la Alemania de 1935 se enamora de un chico de ascendencia judía es la trama de la novela «Cuando los hombres creyeron ser dioses» (editorial Educando), escrita por la sevillana Irene Serrano unos pocos meses antes de cumplir 15 años. El responsable de la editorial, Guillermo Cánovas, descubrió a Serrano a trevés de la red social Tuenti después de que la joven enviara un relato sobre la naturaleza a un concurso literario. Los responsables de Educando propusieron entonces a la adolescente la publicación de una novela, la primera que abre una colección de obras escritas por jóvenes menores de 18 años.
Después de que le sugirieran varios temas posibles para su libro, Serrano eligió escribir una historia ambientada en la Alemania de 1935, una época «muy chocante», según la autora, quien estuvo casi un mes documentándose antes de empezar su novela.
Serrano ha indicado que se documentó principalmente a través de Internet, «que es donde se encuentra todo», y ha expresado su asombro al descubrir aspectos de la sociedad nazi como el trato que se daba a las mujeres. «A las chicas que no llevaban el pelo recogido las rapaban», señaló la joven, que tardó cerca de una semana en empezar a escribir la novela porque sentía «pavor» delante de la página en blanco.
«Cuando los hombres creyeron ser dioses» cuenta la historia de Amara, cuya vida transcurre sometida a la estricta educación nazi hasta que se enamora de un muchacho algo mayor que ella, de ascendencia judía. Tras experimentar un «conflicto interno» entre sus sentimientos por el chico y las imposiciones de la sociedad decide seguir adelante con su relación y abandonar las juventudes hitlerianas, lo que le acarrea el rechazo de las personas que conforman su entorno. Pero su vida sufre un duro revés cuando su novio decide dejar la relación para iniciar una nueva con una joven judía y Amara se sentirá dolida e indignada, debatiéndose entre el amor y el odio.
«A pesar de que sea un libro de amor hay muchos chicos a los que le ha gustado» explicó la autora, quien considera «increíble» tener en la estantería un libro con su nombre.
Irene Serrano nació en Sevilla en 1995 y desde los nueve años lleva escribiendo pequeñas historias narrativas que han ganado varios premios literarios. «Cuando los hombres creyeron ser dioses» es su primera novela, escrita con un «estilo directo y claro».
Fuentes: ElMundo
Fuentes fotográficas: ElMundo, Editorial Educando, AlasdePapel
sta claro k los comentarios dfensivos como dice tralalala los ha escrito la autora xq yo lei k su escritora favorita era LAURA gallego… y el nombre de uno d los comentarios es laura…. y luego el otro es PEPE k es un nombre super comun
las eskritoras deben aprender a recibir malas criticas!!!
Totalmente de acuerdo, Nacho. Casi conociendo el blog de la escritora me atrevería a decir que esos dos comentarios tan defensivos han sido escritos por ella misma.
Menudo comentario, Nacho… Así que una editorial publica una novela de una adolescente de 14 años, además sobre un tema que debería interesarles a todos y sobre el que se debería estudiar más en las escuelas, y tu dices que la editorial «juega con los sentimientos para vender»…!! Madre mía… Cómo nos gusta hablar en España sin saber, sin haber leído el libro y sin tener ni idea… Aquí todo el mundo sabe más sobre futbol que cualquier entrenador, y no nos cansamos de darle lecciones al resto del mundo… así nos va…
Leeló y luego hablas. Te sorprenderá
Hola, hacía tiempo que no me pasaba por tu web y me ha llamado mucho la atención esta noticia porque refleja a la perfección la manipulación sentimental a la que está sometida la Alemania nazi. Este libro publicado por esta adolescente, que asegura sin rubor haberse documentado solo en Internet sobre el tema, seguro que será un éxito de ventas. Me recuerda un poco al famoso niño con pijama de rayas, un éxito de ventas sobre una historia a todas luces imposible. En fin, esto es el colmo: adolescentes escribiendo sobre la Alemania nazi documentados exclusivamente en Internet. Es una pena, porque juegan con los sentimientos exclusivamente para vender. No lo digo por la niña, lo digo por la editorial.
Saludos