Hoy no os voy a hablar de una sola peli, sino de un fenómeno paranormal. Y es que para un actor hay una cosa peor que encasillarse: pasar a la Historia como un moñeco espacial. Muchos de los actores que desfilaron por las tres partes de La guerra de las galaxias (las buenas de los 80, no las ñoñadas modernas o el bodrio del niño gótico) siempre serán recordados por ser robots de chatarra o ir en albornoz por el espacio.
Pero en el BlockBunker se respeta a los veteranos. Es de justicia recordar el paso de estos chavales por el cine de hombres de verdad: el de la Segunda Guerra Mundial. Porque sí, amigos, antes de darse espadazos de luz, esta gente combatió a los nazis. (Y ojo, que mi padre, que combatió a los nazis, decía que no caían con un simple rayo láser, había que darles duro).
Como yo no os puedo vender esas cintas por internet (porque me quedaría sin copias para alquilar) os dejo en cada peli un enlace del yanqui de Amazon para que las pilléis. Es un win-win, cobro cuando haces click para mantener mi videoclub y tú te llevas la peli sin pagar nada más. Ese calvo de Amazon las tiene todas…
Luke Normandie-Walker
La nueva esperanza, el Mark Hamill, antes de reventar la Estrella de la Muerte se vino a Europa a pegar tiros de verdad. Luchó codo con codo con el grandísimo Lee Marvin (un tío que sí tenía pelo en el pecho) en «Uno rojo: División de choque» (1980). Una peli dirigida por un tipo que sabía lo que era la guerra de verdad porque la había mamado en primera persona, no como los directores de ahora que solo saben de la guerra lo que sale en sus consolas.



El piloto milenario
Poco voy a descubrir yo ahora de Harrison «Han/Indiana/Rick» Ford. El puto amo de los años 80. Un año después de salvarle el culo al niñato de Luke, dejó la tontería de las naves para alistarse en el ejército y reventar alemanes. Su primera misión fue «Fuerza 10 de Navarone» (1978), donde hacía de líder de un comando que tenía que volar un puente. Le cogió tanto gusto al barro que un año más tarde se enfundó la chaqueta de cuero en «La calle del adiós» (1979). Esa misma chaqueta luego se la llevó para hacer de Indiana Jones. En el cine hay que reciclar, que en los 80 el presupuesto se iba en maquetas, revelados de 35mm y explosiones.




La princesa de Hollywood
Mientras la princesa Leia daba vueltas por el espacio para rescatar al chulo de Han Solo, la Carrie Fisher se vino a la Tierra, al Hollywood de 1938. En «Under the Rainbow» (1981) se juntan en un hotel un agente de la CIA, un espía nazi, un turista japonés, un asesino y… un grupo de enanos salidos del rodaje de El mago de Oz. Cuando me trajeron la cinta pensé que me habían colado una peli de las de la cortina del fondo, pero no. Solo era cine del raro.


El Oficial y Caballero Jedi
El mayor héroe de la primera peli (que ahora dicen que es la cuarta) hizo del mayor villano de la Segunda Guerra Mundial cuatro años antes de ponerse una túnica marrón: «Hitler: Los últimos diez días» (1973). Lo bordó. Y sin usar la fuerza. Este señor ya había estado en joyas como «Historia de Malta» (1953) (sin bigote ni barba), «Conspiración en Berlín» (1966) o la apoteósica «El puente sobre el río Kwai» (1957) (sí, otro puente, pero este aún más lejano). Un veterano de los que ya no quedan, que empezó en el año 34 haciendo de soldado de la Primera Guerra Mundial. ¡Este hombre nació con una granada en la mano!




El Grand Moff de las SS
Si el Peter Cushing te daba mal rollo en Star Wars haciendo de «oficial nazi», perdón, imperial, en su siguiente peli hacía de comandante de las SS criando… ¡zombis nazis en una isla secreta! «Shock Waves» (1977). Una frikada de serie B que seguro que la copiaron para hacer luego Piratas del Caribe. Tenía dos copias y una jamás me la devolvieron.

El soldado Lando
Antes de jugar a las cartas apostando naves espaciales, el Billy Dee Williams, que tenía menos barba que un monaguillo, se fue a pegar tiros en «Brigada negra» (1970). Iba de un escuadrón de soldados negros que no habían visto un combate en su vida, mandados por un oficial blanco con más prejuicios que mi cuñado el día de Nochebuena. Un peliculón que se adelantó a su tiempo.


Las aventuras del joven Boba Fett
El de la escafandra verde que se movía como Clint Eastwood, de joven no era un clon ni leches, era el chavalito Jeremy Bullock, que con 14 años ya protagonizó «Counter-Attack» (1960). Iba de los alemanes invadiendo las Islas del Canal. Era muy joven para cazar nazis, pero seguro que apuntó sus nombres en una libretilla para pasarles la factura en el futuro.



Bueno, corto el rollo que tengo a un cliente esperando para devolverme la segunda de Rambo. El Stallone también hizo una de nazis, pero no quiero enrollarme, que también va de fútbol y estaría escribiendo todo el día.
