Hitler has only got one ball Víctor Baldoví World War 2 Freak Curiosidades, anédotas y personajes de la Segunda Guerra Mundial

Hitler has only got one ball

En la guerra, la primera víctima es la verdad. La segunda, la dignidad anatómica del enemigo. Las canciones para burlarse del bando contrario siempre han sido un arma de destrucción masiva para la moral, pero en la Segunda Guerra Mundial los británicos la elevaron a la categoría de arte.

En agosto de 1939 empezó a popularizarse en Gran Bretaña una tonadilla llamada Göring has only got one ball (Göring sólo tiene un huevo), escrita según unos por Toby O’Brien y según otros por Hubert Gregg. El objetivo era simple: hacer un minucioso y nada riguroso escrutinio de la entrepierna de la cúpula nazi. La letra encajaba a la perfección con la música de la «Marcha del Coronel Bogey», esa famosa melodía que silbaban los prisioneros en la película El puente sobre el río Kwai. Sonaba más o menos así:

Göring has only got one ball,
Hitler’s are so very small,
Himmler’s so very similar,
and Goebbels has no balls at all.
Göring sólo tiene un huevo,
los de Hitler son muy pequeños,
los de Himmler son muy similares,
y Goebbels no tiene huevos en absoluto.

Tras el estallido de la guerra, Hitler se consolidó como el villano absoluto. Por pura jerarquía del odio, Göring vio cómo el pueblo británico le devolvía generosamente su segundo testículo para quitárselo al Führer. Así nació el himno no oficial de la resistencia y de los patios de colegio:

Hitler has only got one ball,
Göring has two but very small,
Himmler is rather similar,
but poor old Goebbels has no balls at all.
Hitler sólo tiene un huevo,
Göring tiene dos pero muy pequeños,
Himmler es algo similar,
pero el pobre viejo Goebbels no tiene huevos en absoluto.

Como no había internet para estandarizar los memes, cada rapsoda añadía su toque personal. En ocasiones, Hitler tenía un huevo de bronce (one brass ball) o uno anormalmente grande (one big ball). A veces, para darle un toque extra de solemnidad, se recitaba una introducción usando la música de Land of Hope and Glory, todo un himno patriótico, imaginando a Winston Churchill como un voyeur de baño:

Land of soap and water,
Hitler’s having a bath.
Churchill’s looking through the keyhole,
having a jolly good laugh.
Because…
Tierra de agua y jabón,
Hitler se está bañando.
Churchill está mirando por el ojo de la cerradura,
riéndose mucho.
Porque…

El misterio del testículo errante

La canción era un éxito arrollador tanto en la calle como en los campamentos aliados, así que la gente empezó a componer secuelas para intentar explicar el paradero del testículo desaparecido de Hitler. La estrofa más popular culpaba a su madre:

Hitler has only got one ball,
the other is in the Albert Hall.
His mother, the dirty bugger,
cut off the other when he was only small
Hitler sólo tiene un huevo,
el otro está en el Albert Hall.
Su madre, la sucia perra,
le cortó el otro cuando era pequeño…

Esta segunda estrofa mutaba dependiendo de dónde era el que la cantaba. Si estabas en Londres, el huevo acababa en el Albert Hall. Si estabas destinado en la India, terminaba en el Taj Mahal o simplemente colgado en la pared (hanging on the wall). ¿Y si eras un soldado aburriéndote en el norte de África? Pues Göring te importaba un pimiento, así que metías a Rommel en la ecuación adjudicándole una fertilidad sobrehumana:

Rommel has four or five, I guess,
no one’s quite sure about Rudolf Hess.
Schmeling is always yelling
but Goebbels has no balls at all.
Rommel tiene cuatro o cinco, supongo,
nadie está seguro sobre Rudolf Hess.
Schmeling está siempre chillando,
pero Goebbels no tiene huevos en absoluto.

La imaginación británica llegó al surrealismo más absoluto inventando un destino culinario para las partes nobles del dictador:

She threw it into the apple tree.
The wind blew it into the deep blue sea.
The fishes got out their dishes
and had scallops and bollocks for tea
Ella lo tiró al manzano.
El viento lo sopló al profundo mar azul.
Los peces sacaron sus platos
y tuvieron vieiras y cojones para el té.

Claro que, tratándose de folclore popular, el destino del testículo errante dependía de la crueldad de quien cantaba. Algunas versiones aseguraban que la madre de Hitler lanzó el huevo a un castaño, falló y acabó cayendo al mar. Otras, más domésticas, relataban cómo la buena señora lo colgó en una cuerda de tender la ropa antes de que una ráfaga de viento lo arrojara a las frías aguas del río Tyne (She hung it on the washing line / It fell into the River Tyne). Pero la variante más macabra y digna de un chiste negro británico era la que afirmaba que la madre de Hitler, en un arrebato de hambre o locura, se comió el susodicho huevo y cayó fulminada al instante en el mítico auditorio londinense de Albert Hall (His mother, who ate the other, is still lying dead in Albert Hall).

La broma ha trascendido tanto que en la última temporada de The Man in the High Castle, una de las mejores series distópicas sobre la victoria del Eje, varios personajes murmuran la canción en un fugaz momento de felicidad. Un pequeño acto de resistencia antes de la tempestad.

Todos reciben su ración

A lo largo de los años de la Segunda Guerra Mundial, e incluso mucho después del cese de hostilidades en 1945, variantes muy diversas de la canción Hitler has only got one ball continuaban saltando de boca en boca por escuelas, barracones, salas de fiestas, trabajos y patios de vecinos. A medida que nuevos nombres del régimen nazi se hacían famosos (o infames), el público británico los metía en la batidora anatómica. Martin Bormann, el escurridizo secretario de Hitler, o Ernst Röhm, el líder de las SA asesinado en la Noche de los Cuchillos Largos, también tuvieron su ración de poesía:

Hitler has only got one ball,
Himmler has two but they are small.
Bormann has there just big hole
but Goebbels has no balls at all.
Hitler sólo tiene un huevo,
Himmler tiene dos pero son pequeños.
Bormann tiene ahí sólo un gran agujero
pero Goebbels no tiene huevos en absoluto.
Rommel has four or five,
Hess were cutten by his wife.
There were no balls in Röhm’s life
‘cause Goering castrated him using knife.
Rommel tiene cuatro o cinco,
los de Hess fueron cortados por su mujer.
No hubo huevos en la vida de Röhms
porque Goering lo castró usando un cuchillo.

Hitler only had one left ball,
Himmler had two but they were small,
Goering lost his in the beer hall,
and poor old Dr. Goebbels never had balls at all.
Hitler sólo tenía un huevo izquierdo,
Himmler tenía dos pero eran pequeños,
Göring perdió el suyo en el beer hall,
y el pobre viejo Dr. Goebbels nunca tuvo huevos.

Pero el humor popular no perdona a nadie, y con el tiempo la canción también apuntó a los vencedores y a otros tiranos. Para unos eran líderes y salvadores; para otros, criminales o dictadores con los que habían tenido que aliarse por necesidad. La geopolítica se explicaba mucho mejor así:

Hitler, he had but one left ball,
Mussolini, he had none at all,
Stalin, he was three-ballin’,
and that’s the dictator’s rise and fall.
Hitler, sólo tenía un huevo izquierdo,
Mussolini, no tenía ninguno,
Stalin, él era un tres bolas,
y ese es el ascenso y la caída del dictador.
Hitler had only one brass ball,
Churchill had two but they were small,
Rommel s’n was geskommel,
and Mussolini had no balls at all.
Hitler sólo tenía un huevo de bronce,
Churchill tenía dos pero eran pequeños,
los de Rommel estaban revueltos (geskommel, en afrikáans),
y Mussolini no tenía huevos en absoluto.

La imaginación popular nunca ha tenido límites a la hora de ridiculizar a las figuras de poder. Reírse de la anatomía del tipo que está bombardeando tu ciudad no es solo humor: es una válvula de escape ante la adversidad y la injusticia. Un mecanismo de supervivencia infalible.

Resulta irónico pensar que hoy en día, cuando la libertad de expresión se vigila con lupa, hacer una rima similar sobre la anatomía de un líder político o monarca desde el ingenio satírico puede costarte un disgusto. Puede que Goebbels sí tuviera pelotas, que la madre de Hitler fuera una santa y que Rommel anduviera con el equipamiento de serie. ¿Qué más daba? Cantarlo liberaba todo el miedo y la tensión que aquellos hombres y mujeres llevaban dentro. Quizás todo nos iría un poco mejor si silbáramos más la Marcha del Coronel Bogey y nos ofendiéramos un poco menos.

Fuentes: Academic, AlternateHistory, Wikipedia.
Fotografía: Thinex, Bundesarchiv Bild 183-S33882 (CC-BY-SA 3.0), Victor Baldovi.

About Víctor Baldoví

Víctor Baldoví es guionista, escritor y divulgador de la Segunda Guerra Mundial. Con más de 20 años documentando la WW2, ha publicado cinco libros, dos de ficción y tres de no ficción. Gestiona ww2freak desde 2005, una de las webs de referencia en español sobre la Segunda Guerra Mundial.
WW2Freak utiliza cookies para su correcto funcionamiento, fines analíticos y para fines de afiliación. Tienes la opción de aceptar su uso, rechazarlas o configurarlas.    Saber más
Privacidad