Aliados (2016)

AliadosHay combinaciones cinematográficas que parecen tener el éxito asegurado pero “Aliados” no es una de ellas. Lo peor que le puede pasar a cualquier filme no es que sea irreal sino aburrido y previsible. “Aliados” tiene una duración de 124 minutos que pesan como una losa.  Su director, Robert Zemeckis, se esfuerza por dotar de interés y poesía una historia en apariencia interesante: Max Vatan (Brad Pitt), un espía al servicio de los británicos y una resistente francesa (Marion Cotillard) deben realizar una misión de infiltración y asesinato en Casablanca. El amor surge entre los dos aliados y tras abandonar el Norte de África acaban iniciando una relación en Gran Bretaña. Pero cuando el gobierno británico informa a Max de que la francesa puede ser una espía alemana y que debe ser investigada, cada gesto se traduce en un juego de sospechas y mentiras.

Su mejor baza, el realismo de la cinta, es su mayor problema a la hora de entretener al público, sobre todo porque Zemeckis confía demasiado en la supuesta química entre los dos actores protagonistas. Marion Cotillard no es Angelina Jolie ni “Aliados” es “Mr. y Mrs. Smith”. Su relación parece forzada, dentro y fuera de la pantalla. Brad Pitt no logra transmitir las emociones que siente su personaje y durante todo el metraje es un busto parlante que roza el ridículo cuando ha de revelarle a Cotillard sus sentimientos. La francesa borda un papel con el que logra que el espectador no sepa la verdad de su personaje hasta el final de la película pero no logra sostener un filme romántico cojo, falto de personajes principales.

La guerra es un mero escenario más. La historia de “Aliados” podría suceder en plena Guerra Fría, en la Primera Guerra Mundial o incluso en el presente por lo que los momentos bélicos son meros clichés. El guión de Steven Knight es plano y simplista, con dos o tres escenas memorables cargadas de tensión y épica por el buen hacer de Zemeckis que realizan la misma función que un despertador. Zemeckis, junto con Cotillard, forman los auténticos aliados del filme. La imperceptible música de un Alan Silvestri ausente es el último despropósito de un filme aburrido que podría haber llegado lejos pero que nunca acaba de despegar.

Email this to someoneShare on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Share on Reddit0

Check Also

imit

Imitation Game (2014)

Crítica de "The imiteishon gueim". Por Buster Thunder.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *