Imitation Game (2014)

Imitation_GameBy Buster Thunder.

Han puesto nuevas pelis de acción en la estantería de mi videoclub y me ha llamado la atención una de ellas. Parecía de bajo presupuesto porque la foto del prota la habían sacado de un fotomatón de metro pero la chati que salía con él era ésa que desayuna barras de labios Cocó y no he podido evitar cogerla. Qué lujo ser uno de los primeros en escribir mi número de carnet en el cartón… Apenas huele a plástico quemado, no habrá sido rebobinada ni cinco veces.

Poniendo acento del Norte se llama “The imiteishon gueim” (algo así como “Juego de mimos”). Para que los paletos no la confundan con “Los juegos del hambre” (la película basada en Pesadilla en la Cocina con una chatis rubia y muerta de hambre en vez del gordo de los delantales floreados) o con “El Juego de Ender” (la versión futurista del “Juego de la Oca” pero sin chatis) o incluso con la serie “Juego de tronos” (el documental sobre la guerra entre el inventor del bidet y el inventor del water), le han puesto debajo “Descifrando a Enigma”, que no deja de ser un destripa-argumentos como una casa. Vamos, que si lees ésto y la frasecita de arriba (“Descifrar el código. Ganar la guerra”) ya la cagaste, Burt Lancaster. No hace falta ni alquilarla. Si descifrar el código es ganar la guerra, descifrando es ganando así que la peli en realidad se llama “Ganando la guerra por haber descifrado el código”.

La peli está mu bien pero es un poco tonta. Los ingleses intentan saber qué dicen unos mensajes escritos por el enemigo, que de nuevo son alemanes. ¡Pues estarán en alemán, digo yo! ¡Que cojan un diccionario! Panda de vagos… (Vago´s Band). Pero el estirado del poster, un italiano al que llaman Turín (debe ser de allí), es tan listo que les construye una radio-diccionario electrónico para que no tengan que molestarse ni en ir a la biblioteca y abrir uno (no se vayan a romper la espalda entre taza y pinta y Santa María). Y así con el invento de marras descubren a un alemán aún más vago que ellos y que no hace más que actualizar su tuiter con la misma frase cada día. “Sin tele y sin cerveza Helmuth pierde la cabeza… Sin tele y sin cerveza…” ¡Cansino! Que ya es el colmo perder la guerra porque interceptan los mensajes del único sonado de la Compañía que no usa tuiter para hacerse el gracioso, quejarse o pedir fotochatis…

Tras descubrir el código todo son risas y asesinatos hasta que el italiano descubre que todos estaban fingiendo. Descubre un libro subrallado y el pobre pone cara de pensar “Shit yourself little parrot… pero si sabían leer y todo… y yo aquí sin probar ni fish ni limoná…” Hay una chatis, la Cocó, que sigue a su lado pero sólo porque se lo quiere llevar a casa para ella sola. Pero a Turín no le gusta dar besos, pasear en barca inflable por el mar o ir en coche mientras te disparan, lo normal en una pareja de cine. Y es que es gay. Los jefes lo descubren y por ser gay le dan… de lado. ¡Pero qué más dará que le guste gayear o no! ¡Que os ha construido un diccionario automático que escribe y todo, por Dios! ¡Que es un genio como el barbas del Gran Halcón! La bomba lo llaman. ¡Y tanto que es la bomba, mira como luego  el “puertas” y el “trabajillos” (Gates and Jobs) le pisaron la idea!

¡Envidiosos! ¿Que no le gustaban las chatis? ¿Y qué? ¡Mejor, más para el resto! No todos son Jambón o el graciosillo ése que conduce un camión y se liga a la chati de ojos verdes en el país de los chinos… Sí hombre, el tipillo ése que luego se va a Egipto con el gafitas comepollos… El puá-puá ése… Para mí ése Turín es un héroe. No está a la altura de Jambón pero es uno de los italobritánicos que mejor me han caído después de Rocky Balboa y Robert Pacino.

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