Los nueve futuros para Hitler que predijeron los aliados

08_FuturosHitler1943. La balanza de la guerra empezaba a inclinarse lentamente hacia el lado de los Aliados. Mientras británicos y norteamericanos empezaban a poner pie en el “blando bajo vientre” de Europa la norteamericana Oficina de Servicios Estratégicos ( O.S.S.) contactaba con el psicólogo Henry A. Murray para que analizara la personalidad del dictador alemán e intentar predecir sus futuros movimientos. La guerra se libraba en todos los frentes, incluso en los despachos y las universidades y el resultado fue un informe de 240 páginas titulado “Análisis de la personalidad de Adolf Hitler. Con predicciones de su comportamiento futuro y sugerencias para tratar con él ahora y tras la rendición de Alemania”

Calificado en el informe de Murray como “sociocéntrico”, “histérico”, “reprimido”, “megalomaníaco”, “paranoico”, “cruel” e “incapaz de relaciones personales normales”, el dictador alemán podía derrumbarse súbita y totalmente ante una fuerza que él considerara superior. “Cuando llegue la hora de que repetidas acciones ofensivas acaben en fracaso, Hitler perderá la fe en sí mismo y en su destino y se convertirá en una víctima indefensa de su conciencia reprimida, con suicidio o colapso mental como resultado final más probable”.

El psiquiatra norteamericano veía que Hitler tenía  “un poderoso impulso por sacrificarse a sí mismo y a toda Alemania por la vengativa aniquilación de la cultura occidental, a morir, arrastrando a toda Europa junto con él al abismo.” Esto es lo que él consideraría como “el último recurso de una vida insultante e insoportable”.

Los 9 posibles futuros para Hitler

Según  el doctor Murray las rachas neuróticas de Hitler se incrementarían en número y duración y que su efectividad como líder disminuiría de tal modo que su responsabilidad como jefe de estado recaería en otros. Al margen de éste cambio psicológico, Hitler, según el informe para la OSS, podría haber tenido uno de los nueve siguientes finales:

1. Ser capturado a la fuerza por el Ejército o por alguna facción revolucionaria alemana y ser encarcelado en una fortaleza-prisión. Si esto se llevara a cabo “el mito del héroe invencible acabaría de forma bastante ignominiosa y Hitler acabaría siéndonos entregado”.

2. Asesinado por algún alemán. Hitler temía ser asesinado pero tal y como señalaba Murray, “los alemanes no se inclinan a disparar a sus líderes”.

3. Hacerse matar por un alemán, puede que por un judío. “Esto completaría el mito del héroe: asesinado a manos de algún seguidor de confianza: Siegfried apuñalado en la espalda por Hagen, Cesar por Bruto, Cristo traicionado por Judas”. Que el Führer muriera así aumentaría su leyenda y el fanatismo de sus soldados y el propio Hitler moriría con el convencimiento de que sus compatriotas “se alzarían con furia y masacrarían a cada uno de los judíos restantes de Alemania”.

4. Morir liderando a sus tropas de élite en la batalla. De éste modo “viviría como héroe en el corazón de sus compatriotas”. Serviría como ejemplo a sus seguidores para luchar hasta el final y “aseguraría la inmortalidad de Hitler; el Siegfried que lidera a las huestes arias contra el bolchevismo y los eslavos”. Ésta opción, señala Murray, “sería muy indeseable desde nuestro punto de vista”.

5. Volverse loco. Si Hitler finalmente perdiera la cabeza oficiales militares tomarían el poder y el Führer acabaría cayendo en manos de los Aliados. Incluso si su condición médica se ocultase al pueblo alemán, “la moral se deterioraría rápidamente a medida que se extendieran los rumores y la leyenda del héroe se vería gravemente dañada por el resultado final”.

6. Suicidarse. “Si elige éste curso lo hará en el último momento y de la forma más dramática posible”. En el informe se presenta la idea de que Hitler se podría retirar a su fortaleza en el Berghof y allí esperar a que las tropas aliadas llegasen hasta él para “volar por los aires la montaña y a sí mismo con dinamita”; “hacer una pira funeraria con su morada y lanzarse a ella (un Götterdämmerung a medida)”; “suicidarse con una bala de plata” como el autoproclamado Rey de Haití Henry I (Henri Cristophe, 1767-1820) o lanzarse al vacío desde el parapeto.

7. Muerte por causas naturales. La Naturaleza, el karma o el destino actuando a favor de los intereses aliados.

8. Buscar refugio en un país neutral. El informe reconoce que no es probable pero apunta la posibilidad de que uno de sus colaboradores “pueda drogarle y llevarle a Suiza en avión y luego convencerle de que debe permanecer allí para escribir su largamente planeada Biblia para el pueblo alemán».

9. Capturado por los Aliados. La opción “menos probable pero la más deseable”.

El doctor Henry A. Murray finalizaba el informe señalando que Hitler probablemente se suicidaría, moriría en combate o se volvería loco y recomendaba que los esfuerzos propagandísticos aliados se ocuparan en impedir estas dos últimas opciones.

El 30 de Abril de 1945 Adolf Hitler se quitó la vida con un disparo de su Walther PP en su búnker subterráneo de Berlín. Sólo los soviéticos, en posesión de sus restos mortales, pueden revelar si en su cráneo o en su despacho un destello desafiaba a la oscuridad al ser iluminado con las linternas soviéticas. Un pequeño objeto de 7.65 mm; una bala de plata.

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