José Alcubierre, el joven de Angulema.

El legado de un superviviente

Cuando José salió de Mauthausen por última vez dejó dentro todo rastro de rencor y venganza. “No tienen ningún rencor” explicaba Carlos Hernández. “Hacen una distinción, eso sí muy clara, ¿eh? Por ejemplo, Alcubierre me decía una cosa (…) Le pregunté ‘¿y no tienes rencor hacia los alemanes, hacia tal?’ dice ‘¿Rencor por qué? Eso son… Las nuevas generaciones qué culpa tienen’ dice ‘bueno hay una cosa que te voy a decir. Si me encuentro con un alemán, que tiene el pelo blanco y que tiene mi edad, no le saludo porque no sé qué es lo que haría durante la guerra. Pero el resto, ¿qué culpa tienen?’.

José, a la izquierda, con los deportados David Moyano, José María Villegas y Juan Camacho, en los actos del aniversario de la liberación del campo, en mayo de 2008.
José, a la izquierda, con los deportados David Moyano, José María Villegas y Juan Camacho, en los actos del aniversario de la liberación del campo, en mayo de 2008.

En la mayoría de países los supervivientes de los campos han sido y son homenajeados y honrados como se merecen. “Ten en cuenta que en Francia, decimos lo que queramos pero todos los meses, todo el año hacen homenajes a los deportados. Y nos invitan a los deportados igual francés que español, quedamos muy poquitos, nos invitan a ir y los más escuchados somos los españoles.”  En Francia “todos han conseguido la legión de honor. La legión de honor es lo más distinguido que hay en Francia para honorar a un hombre. Ahora dicen que nos la van a dar a los que hemos sobrevivido. Yo no lo creo.” Sin embargo los deportados españoles, a diferencia de los deportados de otras nacionalidades, siempre han estado olvidados primero por el gobierno de Franco y luego por los gobiernos surgidos de la democracia. Según José el gobierno español “no ha tenido ninguna consideración para nosotros. Sabiendo siempre que hemos sido los primeros que hemos estado en los campos y los últimos, los últimos digo a salir del campo. Españoles.”

Carlos Hernández cree que “el único homenaje que les podemos hacer, sobretodo pensando que ellos representan aquí a nueve mil y pico españoles que no pueden estar en ésta mesa, yo creo que el único homenaje que les podemos hacer es contar la verdad”. Revelar lo que pasaba día a día en los campos es duro, sobretodo para los supervivientes, pero según Carlos es necesario porque “todavía no se conoce en éste país, en mi opinión, lo que, lo que realmente ocurrió y porque yo creo que el único homenaje de verdad que podemos hacer, insisto, aunque sea aprovechándonos un poco de éstos supervivientes a los que no están, que son más de nueve mil, es contar la verdad, contar lo que les ocurrió, y contar además quiénes fueron los que les acabaron enviando allí.”

-Me ha dicho una cosa que no estoy de acuerdo –dijo refiriéndose a Siegfried Meir, compañero de presidio junto al que estaba sentado- No estoy de acuerdo. Dice ‘yo quiero olvidarlo’. No puedes olvidar. El que ha pasado por un campo no puede olvidarlo.
-De hecho si quisiera olvidarlo de verdad no estaría aquí con nosotros- apuntó Carlos Hernández, autor de “Los últimos españoles de Mauthausen”.
-Yo te he dicho el porqué. Tengo el Mauthausen aquí -dijo señalándose el pecho donde pende una medalla con los números 4.100 y 4.218- Aquí lo tengo. Con el número mío y el de mi padre. No lo olvides.
-No, no… -susurró Siegfried.

Ninguno lo olvidaremos. Ninguno los olvidaremos.

Jose_Alcubierre-Siegfried_Meir
José Alcubierre (izquierda) y Siegfried Meir (derecha) durante la presentación de «Los últimos españoles de Mauthausen» de Carlos Hernández. Enero 2015.

Fotografías: Victor Baldoví / Archivo José Alcubierre / Ediciones B

Check Also

Aevum 1: Terroristas nazis y viajes a través del tiempo

Llega Aevum, terroristas nazis, viajeros del tiempo y catalanes en la Luna.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *