Hergé el colaboracionista

Ayer Martes se celebraron 100 años del nacimiento de Georges Remi “Hergé”, el creador de Tintín.
En algunos volúmenes de Tintin, Hergé hace referencias explícitas a la Alemania nazi. La primera obra en la que aparecen estas referencias fue en “El cetro de Ottokar” (1938-1939) en la que el país de Borduria intenta anexionarse a Syldavia con la ayuda de un tal Musstler. Los bordurios recuerdan a los nazis en su vestimenta, en sus nombres y en sus aviones y el nombre Musstler es claramente una mezcla de los nombres de Mussolini y Hitler. Su portada, además, recuerda a las fotografías de Hitler con gabardina popularizadas en la década de los 30.
Durante la ocupación nazi de Bélgica Hergé trabajó sin apenas preocupaciones para el periódico filonazi Le Soir. La primera de las cinco aventuras de Tintín que Hergé creó durante la Segunda Guerra Mundial fue “El cangrejo de las pinzas de oro” (1941 y reeditado en 1943), la primera aventura donde aparece por primera vez el capitán Haddock.
Su siguiente trabajo fue “La estrella misteriosa” (1942), una aventura totalmente pro-nazi en la que el malvado de la historia era un judío norteamericano dibujado con nariz aguileña y labios gordos, la misma forma de representar a un judío que la que utilizaban los nazis en su propaganda antisemita. En “La estrella misteriosa” también se dió la “casualidad” de que todos los científicos internacionales que aparecen pertenecían a países favorables al Eje o a países neutrales. En 1952 “La estrella misteriosa” fue reeditado pero el malvado se convirtió en ciudadano del país imaginario “Sao Rico” y su apellido cambió de Blumenstein a Bohlwinkel.
Las siguientes aventuras fueron “El secreto del unicornio” (1942-1943), “Las 7 bolas de cristal” (aparecido en 1943-1944 pero publicado en 1948) y “El tesoro de Rackham el Rojo” (1945).
En 1973 Hergé declaró en una entrevista: “Reconozco que yo también creí que el futuro de Occidente podía depender del Nuevo Orden. Para muchos la democracia se había mostrado decepcionante y el Nuevo Orden traía nuevas esperanzas. A la vista de todo lo que pasó se trataba naturalmente de un gran error haber podido creer en ello”. También en 1973 declaró a la revista flamenca Elsevier: “Mi ingenuidad de aquella época rozaba la necedad, podríamos decir que incluso la estupidez”.
Os dejo con una página de “La estrella misteriosa”. ¿Reconocéis al personaje del interior del taxi?

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